COPEI, los trabajadores y la pretendida guerra social
COPEI surgió en Venezuela a mediados de una década muy particular: la conflictividad política quiso adquirir una radical naturaleza social, quizá como reminiscencia de los trágicos acontecimientos de 1814 o de la Guerra Federal. Así, adecos y comunistas coincidían en calificar como partido de los ricos y racista al que llegaría a ser el partido demócrata-cristiano por excelencia, tratando de impedir su presencia y expansión entre los sectores populares.
Sin embargo, valga el detalle: uno de los fundadores y principal dirigente de la organización fue, paradójicamente, un destacado propulsor del derecho laboral, Rafael Caldera. Por entonces cursaba y concluía sus estudios universitarios Rafael Alfonzo Guzmán, señalado entre los fundadores de la JRC, quien posteriormente se convertiría también en un destacado experto en Derecho del Trabajo.
Convengamos en que la intensa movilización social de aquella época sirvió de escenario a la abierta confrontación política, pero no hubo una guerra social, como también quiso aparentarse en el presente siglo XXI. Al surgir COPEI, se abrió una línea de hostilidad, ataque y exclusión desde aquellos sectores movilizadores de las masas que pretendían monopolizar la llamada Revolución de Octubre.
En 1947, COPEI creó una Comisión Nacional Sindical, bajo la responsabilidad de Elio Aponte González, y en febrero de 1948 se fundó el Frente de Trabajadores Copeyanos (FTC), por cierto, mediante un mitin público celebrado en la caraqueña plaza Capuchinos, en la populosa parroquia San Juan.
Para el Día de los Trabajadores, el FTC realizó su propia concentración, en un acto que tuvo como oradores a Dagoberto González, Elio Aponte, Antonio Barreto, José Camacho, Nelson Pinto Espinoza y Rodolfo José Cárdenas. A ellos se fueron sumando paulatinamente personalidades descollantes del bravío movimiento laboral, entre ellas Rito Álvarez, Carlos Navarro, Johnny Díaz Apitz, Rafael Rodríguez Acosta, Sulpicio Ventura Quero, Diego Espinoza, Alejandro Brizuela, Rafael Aguilar Romero, José Salazar, Cleofe Albornoz, Francisco Antonio Matos, Artemio Ortega, César Vergel Lozano, Guillermo Sandoval, Rafael León León, Juan José Rivas, Benigno González Moreno, William Franco Casal, Florentino Pacheco Acosta, Francisco Bello, Francisco Urquía Lugo, Juan de Dios Rivas, Carlos Campos, Gabriel Colmenares, Pedro José Calma Calma, Pablo José Theis Colina, Tito Olivares, Rafael Pinto Guzmán, Edmundo García, José Agustín Ramírez, Rubén Darío González, Plácido Miralles, José Rodríguez Sáez, Andrés Mercau, Avelino Reina García, entre otros.
Pocos días antes de la caída de Gallegos, Cárdenas indicó que el FTC había fundado, en el estado Falcón, el Sindicato de Trabajadores Organizados del Petróleo (STOP). Con la instauración de la dictadura, naturalmente, fueron abriéndose paso la persecución y la represión.
Será después de 1958 cuando la estrategia obrera del partido demócrata-cristiano decida darle la pelea a los adecos en la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), de la cual se habían separado los comunistas para constituir una central paralela. Eran los días más duros y difíciles de los inicios de la democracia representativa, marcados por la constante amenaza de la insurrección de izquierda y por el golpismo de derecha.
Acotemos dos notas necesarias:
Por una parte, está la estigmatización que se trató de imponer sobre los orígenes supuestamente racistas de COPEI, en el contexto de una no menos supuesta guerra social. Cárdenas destaca que el mitin de plaza Capuchinos tuvo entre sus oradores a personas de ascendencia tanto europea como africana, con lo cual pretendía desmentir la caracterización que adecos y comunistas se empeñaron en endilgar a COPEI.
Por lo demás, es en los años cuarenta cuando apenas comienza a cuestionarse el pensamiento positivista que había predominado en Venezuela desde finales del siglo XIX y que había encontrado su consagración política durante el gomecismo.
Valga agregar que un estudioso de la materia como Winthrop R. Wright ha señalado que COPEI, durante su período fundacional, buscó inicialmente apoyo en los estratos medios y altos de la sociedad, en contraste con el respaldo popular de sus adversarios. Wright señala, además, que la composición inicial de la militancia copeyana fue esencialmente blanca. Esto permite hablar de una orientación social inicial del partido, pero no autoriza a reducir su trayectoria posterior a aquella composición de sus primeros años.
Cárdenas, por su parte, ofrece con los inicios del FTC un elemento que obliga a matizar esa interpretación: desde sus primeros años COPEI procuró ampliar su universo social mediante la organización de los trabajadores. Más que una refutación absoluta de Wright, se trata de dos aproximaciones a momentos distintos de la evolución social del partido.
Por otra parte, Edward J. Williams, al estudiar en 1967 los partidos demócrata-cristianos de este lado del mundo, destacó la fortaleza sindical de COPEI, en contraste con sus orígenes conservadores. Señaló asimismo que, a partir de 1959, el partido abandonó el propósito de crear una central obrera de esencia cristiana y optó por «infiltrarse» en la CTV.
Quizá por la obvia falta de perspectiva histórica, Williams incurrió en la simplicidad del término «infiltración». Porque, ya lo hemos señalado, el período puntofijista comprometió a COPEI y AD —con la exclusión de URD del pacto después de su salida— en la tarea de sostener y procurar estabilizar el sistema democrático en Venezuela. En ese contexto, resultaba lógica la coincidencia de ambas organizaciones en la CTV para disputarle a los adecos su dirección, como ocurrió, por lo demás, con buena parte del universo político-partidista venezolano.
En la gráfica, dos figuras inolvidables para el movimiento demócrata-cristiano en la Venezuela trabajadora: Dagoberto González y José Camacho. Una fotografía es de 1961 y la otra de 1971, tomadas de la revista caraqueña Momento.
Referencias
- CÁRDENAS, Rodolfo José (1987). COPEI en el Trienio Populista 1945-1948. La tentación totalitaria de Acción Democrática. Hijos de E. Minuesa, Madrid, pág. 905 ss.
- WILLIAMS, Edward J. (1967). Latin American Christian Democratic Parties. The University of Tennessee Press, Knoxville, pág. 91.
- WRIGHT, Winthrop R. (1990). Café con leche: Race, Class, and National Image in Venezuela. University of Texas Press, Austin, págs. 106 ss., 121-123.


